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Tentativa de Crónica de la Crisis Argentina
-Amanda
Mendoza-
Resulta
difícil relatar, aunque sea en forma de crónica, sucesos
que puedan ayudar a comprender la situación que llevó
a la crisis argentina, o cualquier tipo de opinión. Cada dos
días sucede algo que sorprende y se antepone la cautela a cualquier
tentativa de previsión o definición.
Hace años que cada vez que llegaba un argentino o una argentina
por acá, por Barcelona y le preguntaba sobre la situación
del país, la respuesta era siempre la misma:
-¡Esto ya no da más, en cualquier momento se va todo
al carajo...!
Era entonces, previsible.
Argentina viene arrastrando una crisis en crecimiento desde, podríamos
decir, la época de la colonización. Pero dio un cambio
significativo en la etapa de la última dictadura militar, entre
1976 y 1983. En ese periodo la deuda externa aumentó de 9.700
millones de dólares a 45.100 millones de dólares, es
decir un 346%. |
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El
mundo vivía en la era de los petrodólares, los bancos
internacionales ofrecían créditos fáciles a tasas
bajas. Comenzó el gran endeudamiento del Estado argentino.
A partir de 1980 se produjo un viraje en la economía mundial.
El crédito se volvió escaso y caro. Pero Argentina no
pareció estar a tiempo de virar: siguió aumentando su
deuda, urgido por desequilibrios fiscales y comerciales, se inició
el fenómeno de convertir deuda internacional de empresas privadas
en deuda del Estado.
A principio de 1976, cada habitante de Argentina debía al exterior
U$S 320, a fin de 1983 cada habitante pasó a deber U$S 1.500.
¿En qué se fue el dinero?1) compra de armas (y pagar
comisiones por la compra), según estimaciones del Banco Mundial,
se emplearon 10.000 millones de dólares.
2) cubrir deudas de empresas privadas, esa conversión es inaugurada
por el ministro Sigaut y seguida por los sucesivos ministros, así
como los directivos del Banco Central, incluyendo a Domingo Felipe
Cavallo.
Cuando finaliza la dictadura, asume la presidencia Raúl Alfonsín,
de la Unión Cívica Radical (UCR), hasta 1989, cuando
deja su cargo en una situación de hiperinflación que
ahoga al país. Y le deja paso a Menem, que sube a la presidencia
como salvador de la patria argentina. Durante su nefasto gobierno,
que duró hasta 1999, el Ministro de Economía, fue ni
más ni menos que el propio Domingo Cavallo, que en 1992 renegocia
la deuda externa (que aumenta en este período un 123%) y logra
ciertas postergaciones de las fechas de pagos y algunas deducciones
de montos. Sin embargo, el endeudamiento sigue aumentando en forma
galopante, engulléndose de paso lo que se pudo haber obtenido
por las privatizaciones de las empresas del Estado.
Es aquí cuando la complicidad de las empresas españolas
se hace evidente, los gobiernos español y argentino tienen
entre manos muchos intereses comunes:
-inversiones españolas por 5 billones de pesetas entre 1994
y 2000;
-auxilio español para el blindaje económico y luego
para el "megacanje" de los bonos de la deuda externa;
-desembarco y expansión de Telefónica, Repsol -adquiriente
de YPF- Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Endesa, Banco Santander Central
Hispano, Gas Natural, Aguas de Barcelona, Dragados, OHL, Acesa, NH
Hoteles, etc.
El Ministro Cavallo, durante la gobernación del peronista Menem
(del Partido Justicialista), además de aplicar la política
de privatizaciones de las principales empresas estatales, privatiza
el sistema jubilatorio, y aprovecha para aplicar la convertibilidad:
1peso = 1dólar.
En el año 2000 la presidencia es gobernada por la Alianza (Frepaso+UCR)
a cargo de De la Rúa, caracterizada por una carrera récord
de renuncias, empezando por la del vicepresidente Cacho Álvarez,
ni habiendo transcurrido medio año de gobernación.
Más tarde y luego de la renuncia del Ministro del Interior
Storani, el Dr. Machinea, responsable entre otras cosas, durante la
última dictadura militar, de fundamentar técnicamente
el endeudamiento de YPF, dimite de su cargo de ministro de economía
y asume López Murphy, con el respaldo público del FMI.
Anuncia un nuevo ajuste, que hace estallar la crisis, y se va, luego
de 16h de estar en el cargo. Ocupó esta cartera, en la etapa
final de la efímera carrera de apenas dos años de De
la Rúa, el superministro Cavallo, que exigió poderes
especiales, y una de las primeras cosas que hizo fue viajar rápidamente
a Madrid para tranquilizar a los inversores españoles.
A todo esto, el narco-Menem, que había estado preso por venta
de armas a Ecuador y Croacia, sale libre por la Corte Suprema de Justicia,
armada con sus compinches menemistas, aprovechando el estallido de
los días 19 y 20 de diciembre. Renuncia De la Rúa y
los bancos anuncian que no tienen plata para pagar a los ahorristas.
Hoy le tocó el turno a Duhalde, que fue vicepresidente de Menem
y luego gobernador de la provincia de Buenos aires por el mismo partido
(PJ). Incluso Menem, se autopostula como solución a la crisis,
y lo primero que hace al salir de la cárcel es ir a repartir
harina azul y blanca a las villas miseria, haciendo campaña
"vuelve Menem", y después se va de vacaciones a México,
no sea que finalmente los procesen a sus cinco colegas de la Corte
Suprema de Justicia y le agarre el evento dentro del país...Los
nombres de los principales virreyes del poder neocolonial, aparecen,
reaparecen, ejercen y vuelven a ejercer la decisión política
y económica del país.
Y a todo esto, como era previsible, "la plata se fue al carajo",
pero ¿dónde esta el dinero?
El dinero no desaparece. El dinero siempre está en alguna parte
y quien lo tiene, recibe los beneficios de su interés. Si no
lo tienen sus legítimos dueños, que son los depositantes,
lo tienen los bancos; aunque físicamente lo hayan sacado con
total impunidad del país. ¡LO ROBARON! Si alguien ingresa
cien dólares en depósito y le devuelven 2 pesos por
dólar, alguien se está quedando con la diferencia; obviamente,
el que paga, el sistema bancario. En realidad la esencia del robo
es que a cambio de lo depositado, se entrega un valor depreciado,
con lo que se produce una diferencia que gana el banco y pierde el
depositante. Eso en el caso de que le devuelvan algo. ¡Porque
todos sabemos que esa plata no está en el país!
Trataremos, en el próximo número, de relatar cómo
las asambleas barriales en varias ciudades de Argentina están
construyendo una nueva forma de respuesta, por ahora muy incipiente,
descreída de los políticos, todos corruptos, y sindicatos;
organizándose, implicándose personalmente, tratando
de mantener un compromiso diario en el trabajo, en el barrio, en las
asociaciones o entidades a las que cada uno pertenezca... Las protestas
barriales reclaman: "que se vayan todos" (clase política,
legisladores corruptos, jueces de la corte suprema), el no pago de
la deuda externa, la nacionalización de la banca y las jubilaciones,
la devolución de los depósitos bancarios, la suspensión
de juicios a los deudores, la recuperación de las empresas
estratégicas privatizadas y la entrega de alimentos a los sectores
más necesitados. |
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